lunes, 27 de junio de 2011

Embajadores de Cristo


¿Sabías que tú eres un embajador de Cristo? 2 Corintios 5:20 nos dice

"Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: «En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios.»"

Así como tú fuiste reconciliado con Dios por medio de Jesús, ahora Él te encomienda que les digas a otros que ellos también pueden reconciliarse con Dios y tener una cariñosa relación personal con Él. Piensa en alguien para quien tú puedes ser un embajador de Cristo, y ora por una oportunidad para compartir el amor de Dios con esa persona.

Es necesario que nos conduzcamos como embajadores reales, como diplomáticos divinos, porque somos representantes de Dios en la tierra.

martes, 14 de junio de 2011

¡Jesús nos comprende!


Hebreos 4:15 afirma que Jesús experimentó cada emoción y sufrió cada sentimiento como tú y yo, pero lo hizo sin pecar. ¿Por qué Él lo hizo sin pecar? Porque no tenía sentimientos erróneos. Él conocía las escrituras en cada área de su vida, porque pasó años estudiándolas antes de comenzar su ministerio.

Tú y yo nunca seremos capaces de decirles no a nuestros sentimientos si no tenemos dentro un fuerte conocimiento de la Palabra de Dios. Jesús tenía los mismos sentimientos que tenemos, pero nunca pecó por ceder a ellos.

Cuando estoy dolida con alguien y me siento enojada o disgustada, me conforta mucho levantar mi rostro, mis manos y mi voz al Señor y decir: "Jesús, me alegra tanto que tú comprendas lo que siento en este momento y que no me condenes por sentirme así. No quiero hacer caso a mis emociones. Ayúdame, Señor, a superarlas. Ayúdame a perdonar a quienes me han juzgado mal y a no desairarlos, evitarlos o buscar devolverles el daño que me han hecho".

¿Por qué no inclinas tu cabeza tú también y le agradeces al Señor por entenderte? Ora conmigo: "Gracias, Señor, por entenderme y no condenarme. Gracias por no dejarme. Te pido ayuda, que yo pueda ser más comprensivo como tú lo eres".

lunes, 30 de mayo de 2011

Todos cojeamos


Jacob era un hombre con muchos defectos, pero siguó adelante con Dios y estaba decidido a recbir la bendición de Dios. A Dios le gusta esa clase de determinación. En Génesis 32:28, le dijo a Jacob que él (Jacob) había luchado contra Dios y los hombres, y que Dios sería glorificado en él. Dios siempre puede glorificarse a través de personas que no permiten que sus defectos personales le impidan que Él fluya a través de ellos..

Para que Dios pueda fluir a través de nosotros, debemos ante todo enfrentar el hecho de que tenemos defectos, y luego debemos decidir que no dejaremos que nos molesten. Nuestras fallas no detendrán el obrar de Dios a través de nosotros a menos que lo permitamos. Debemos aceptarnos totalmente, con defectos y todo porque Dios así lo hace.

Jacob luchó contra el ángel del Señor, que tocó el hueco de su muslo. Como consecuencia de ese encuentro, llevó una cojera por el resto de su vida (ver Génesis 32:24-32). ¡Jacob se fue de la pelea cojeando, pero se llevó su bendición consigo!

Dios nos bendecirá a todos nosotros aunque cojeemos, aunque no seamos perfectos. Recuerda, Dios mira nuestros corazones. Si tenemos fe en él y corazones que anhelan obedecerlo y glorificarlo, entonces Él obrará maravillas a través de nosotros, a pesar de nuestros defectos.

Ministerio Jóvenes Mensajeros 2011, con apoyo de artículo de Joyce Meyer.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Resentimiento y Envidia


Te invito a reflexionar lo siguiente en el día de hoy...

Caín no se relacionó bien con su hermano Abel. Sabemos que sus intereses y ocupaciones eran diferentes, porque Abel era pastor y Caín labraba el suelo. No sabemos cuáles eran sus otras diferencias, pero el resentimiento de Caín con respecto a Abel terminó en homicidio (Génesis 4:8).

¿Cómo respondes tú a esos que tienes cerca, que tienen personalidades, dones u ocupaciones diferentes de las tuyas? Pide a Dios que te ayude cuando te sientas tentado a resentirte con ellos.

El resentimiento hacia otros que tienen características que de pronto desearíamos para nuestras vidas puede llevarnos a cometer errores grandes y terribles como el que cometió Caín. La envidia "sana" no existe, el resentimiento "sano" tampoco existe, no dejes que lo que considera el mundo como normal llene tu vida, más bien siempre persigue el hacer lo que Dios considera bueno.

Ministerio Jóvenes Mensajeros 2011

martes, 3 de mayo de 2011

Levanta tu mirada


Nuestra mirada sobre el futuro la mayoría de las veces es pequeña y limitada. Solo nos proyectamos de acuerdo a lo que nuestros ojos ven y a lo que nuestra capacidad humana nos permite hacer. Y es normal que esto sea así, somos simples mortales sobre esta tierra, ¿qué más vamos a aspirar a hacer?

Pero si Dios dio a su Hijo por todos nosotros no fue para que nosotros siguiéramos teniendo esa mirada limitada sobre nuestro futuro, Él nos hizo nacer nuevamente para que ésta vida fuera distinta de la que normalmente viven los humanos, Jesús murió en la cruz para que al nacer de nuevo tuviéramos una proyección diferente, para que tuviéramos un futuro renovado.

Desde los tiempos en que Abraham era aún Abram, Dios ya le prometía que todo lo que abarcaba su mirada sería para él y su descendencia:

14 Después de que Lot se separó de Abram, el Señor le dijo: «Abram, levanta la vista desde el lugar donde estás, y mira hacia el norte y hacia el sur, hacia el este y hacia el oeste.15 Yo te daré a ti y a tu descendencia, para siempre, toda la tierra que abarca tu mirada. (Génesis 13:14-15, NVI)

Si eres un Hijo de Dios no puedes seguir viviendo con una mirada limitada respecto de tu futuro, Dios te sacó de las tinieblas y de la esclavitud del pecado no para que tengas un futuro pequeño o igual al que tenías antes de conocerle, Dios te salvó para darte una vida mejor desde el minuto en que lo aceptaste en tu corazón. Es por eso que hoy debes comenzar a vivir como un Hijo del Rey de Reyes, proyectando tu vida de una manera increíble y maravillosa, ya no confiando en tus propias capacidades sino que confiando en el infinito poder de nuestro Señor, tu Padre.

Ministerio Jóvenes Mensajeros 2011.

sábado, 23 de abril de 2011

Siendo Rey murió por mi


En estos días que la humanidad sensibiliza un poco su corazón para volver sus ojos a Dios no podemos desaprovechar la oportunidad de proclamar a gran voz lo que Jesús hizo por todos nosotros.

Ayer iba escuchando una hermosa alabanza y una frase me quedo grabada en mi mente y esa fue: “Siendo Rey moriste por mi”. En ese mismo instante reflexione sobre esa frase y me di cuenta las verdades que encierra.

¿Quiénes éramos nosotros?, personas que vagábamos en este mundo sin un sentido de vida, creyendo ser felices, creyendo ser sabios, creyendo que no necesitábamos de Dios, pero realmente no podíamos dudar que existía dentro de nuestro corazón un vacio inmenso, que nada, ni nadie podía llenar, ni la felicidad momentánea, ni los placeres de la vida, pero cuando nos encontramos con Dios, nos dimos cuenta que el llenaba exactamente la figura de ese vacío que existían en nuestra vida. (Por Enrique Monterroza)

sábado, 2 de abril de 2011

Tu mayor adoración


Muchos de nosotros como cristianos hemos querido en más de una oportunidad entregarle la mejor de las adoraciones a nuestro Padre, pero no sabemos cómo hacerlo...pensamos que quizás algunas opciones puedan ser orar más, leer más su palabra, cantar más fuerte en la iglesia, levantar más nuestros brazos, cerrar bien los ojos cuando cantamos, etc., pero estamos lejos de comprender la mayor de las adoraciones que podemos entregarle a Dios.

La mayor adoración que le podemos dar a Él es dejar de vivir nosotros y permitir que Cristo viva en nuestros corazones y mente, como decía Pablo:

20 He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí.

¿Qué significa ésto?, quiere decir que Dios nos llama a que dejemos de vivir nosotros, que dejemos nuestros propios deseos, nuestros anhelos, nuestros gustos personales, nuestras decisiones, nuestra forma de vivir, y que comencemos a vivir en Cristo, que sea Él realmente el que conduzca nuestro quehacer diario, que sea su palabra la lámpara a nuestro andar, que sea su amor el que nos infunda energía cada mañana, que sea su misericordia la que nos inspire a seguirle, que sea su presencia la que nos emocione y nos haga saltar de alegría...que sea Él el que mueva realmente nuestras vidas.

Dejar de vivir nosotros es dejar de vivir según NOSOTROS y comenzar a vivir según DIOS.

Si realmente te reconoces como cristiano, entonces deja de vivir tú y permite que Dios comience a vivir en ti...esa es la mejor de las adoraciones que puedes darle a Él...tu vida.


Ministerio Jóvenes Mensajeros 2011